
“Once Upon A Time I was Falling In Love. Now I’m Only Falling Apart”. Es un fragmento de “Total Eclipse OF The Heart”. Esta canción siempre ha captado mi atención. Siempre que la he pillado en la radio haciendo zapping (sí, yo hago zapping de radio, vosotr@s no?) me he quedado atrapada escuchándola… Y por suerte aún sigue sonando en radios!
Me fascina la melodía, la letra, y la voz rota de Bonnie Tayler… Y no me molesta para nada ese reconocible sonido de los 80 que tiene, al contrario que me sucede con otras canciones, que ya me suenan algo “pasadas de moda”.
Se han hecho numerosas versiones de este increíble tema, pero he seleccionado la original porque fue la que me hizo descubrir la canción. Tiene mucha fuerza!
Justamente ayer descubrí que “Total Ecilpse of the Heart” fue escrita por Jim Steinman para formar parte del musical DANCE OF THE VAMPIRES. ¡Qué fuerte! Para nada es casualidad que una de las canciones pop que más me gustan sea originalmente de un musical, quizás por eso me “enganche” tanto… Mi pasión por los musicales siempre está presente. No sé por qué me trastocan y me han trastocado tanto los musicales a lo largo de mi vida…No todos, evidentemente. He visto muchos que no me han gustado nada. Pero los pocos que me han apasionado, lo han hecho de manera tan apabullante, que supongo que quiero ir a verlos con la esperanza de que alguno de ellos me vuelva a desmontar por completo… Pero realmente pocos lo consiguen. Vaya! Creo que acabo de descubrir porqué me apasiona tanto el teatro musical, tanto que me ha llevado incluso a dedicar mi vida a ellos!! Soy capaz de “tragarme” 100 musicales malos para encontrar uno que me toque. Si es que, es cierto que es bueno escribir para descubrirnos más a nosotros mismos!
Lo cierto es que cuando un musical te llega, lo hace sin escrúpulos, directo a las entrañas. Te atrapa el corazón, te lo retuerce y se regodea en ello. Incluso es capaz de cambiarte la vida! Es muy radical pero es así. Sea por el motivo que sea. A mí me cambió la vida ver mi primer musical… La magia que sentí viendo MEMORY con Àngels Gonyalons fue increíble, llegando a desear que nunca acabara… Sentí cosas que nunca antes había sentido: felicidad, plenitud, esperanza, ganas de soñar… Abrió la puerta a todo un mundo de posibilidades…
Hace unos cinco años, asistir de público a OVER THE THRESHOLD en Edimburgo también marcó un punto de inflexión en mi vida… De manera bestial! Una historia sencilla, de treintañeros, con una actriz que tenía una fuerza que nunca antes había visto… Increíble!
Voy a uno y a otro, esperando ser sorprendida, esperando que algo pase… Es como tirar la lotería, la echas cada semana, a ver si toca… Pues ir al teatro es lo mismo… vas lo máximo que puedes esperando que llegue alguno y “te conquiste el corazón”.
Hoy leía una entrevista de Idina Menzel en una revista que decía que la primera vez que cantó en público ya sintió como su voz conectaba con el público. Ella es otra de esas artistas con un don especial. Su voz, su presencia es capaz de conectar a lo más profundo de ti. De estos sólo hay unos pocos!
Tengo una amiga a la que RENT le cambió literalmente su vida. RENT y WEST SIDE STORY… No sé muy bien el porqué del Segundo, que fue cuando ella era muy pequeña; pero el primero fue porque quedó fascinada al ver retratada una historia de amor entre dos mujeres sobre el escenario… Le hizo sentirse orgullosa y feliz por amar a otra mujer, al sentirse identificada con las protagonistas.
A mí RENT no me enganchó demasiado al principio extrañamente… Pero sí que es uno de mis musicales estandarte, junto con SPRING AWAKENING… dos piezas rompedoras y modernas. Otros que me han tocado particularmente más recientemente son los romanticones ONCE y GHOST y IF/THEN (con Idina Menzel), porque habla de la importancia de las pequeñas decisiones desde la perspectiva de una chica que va a cumplir 40 años… Si, me toca de pleno! Evidentemente me tenía que llegar!
Pues sí… de 200 que habré visto, igual 10 me han impactado fuertemente…Algunos me han entretenido mucho, otros menos, otros han pasado sin pena ni gloria y varios me han aburrido soberanamente.. ya ves! Pero de momento, sigo manteniendo la ilusión en encontrar otro que me marque…
Madre mía! Y yo que empecé con “Total Eclipse of the Heart”… “Total Eclipse of the Mind” se tendría que llamar el artículo!! Bueno, no porque realmente lo que se me ha eclipsado es el corazón, ya que no me he podido contener de hablar de mi pasión por los musicales...
Bien, buscando en Youtube la canción, he visto que hay muchísimas versiones: la de One Direction, Westlife, GLEE… Incluso este precioso video que me ha puesto los pelos de punta con escenas de la boda de April y Jackson de ‘Anatomia de Grey’ en el que el tema está interpretado de manera maravillosamente dulce por Jill Andrews. O éste algo surrealista, de la final de The Voice en Filipinas, con Lea Salonga! Uff… creo que me podría pasar el día escuchando las mil versiones de este tema… Gracias Jim Steinman por él!!
La canción es una de esas canciones de amor desesperado… De esas que tanto me gustan, y que los espirituales dicen que nos hacen tanto daño porque mitifican mucho el amor… Pero a mi, sinceramente, me encantan! La idea de morir de amor me enloquece! En fin… os dejo un fragmento de la letra y el vídeo original… Disfrutadlo!
And I need you now tonight
And I need you more than ever
And if you only hold me tight
We'll be holding on forever
And we'll only be making it right
'Cause we'll never be wrong together
We can take it to the end of the line
Your love is like a shadow on me all of the time
I don't know what to do and I'm always in the dark
We're living in a powder keg and giving off sparks
I really need you tonight
Forever's gonna start tonight
Forever's gonna start tonight
Once upon a time I was falling in love
But now I'm only falling apart
There's nothing I can do
A total eclipse of the heart

“¡Tú no sabes lo que es vivir la vida! Te conozco poco, pero por lo poco que sé de ti, y de todo lo que aún no has hecho, te quedan muchos años por vivir”. Más o menos algo así me soltó una compañera de trabajo la semana pasada. Aunque en aquel momento me quedé parada sin saber qué decir, y aunque le intenté quitar hierro al asunto, de alguna manera esas palabras aún las veo como balas que esquivé, y que no me hirieron, aunque quizás me rozaron. Evidentemente, desapercibidas, no pasaron, porque si no, no estaría escribiendo estas líneas.
La compañera en cuestión hacía referencia a su sorpresa ante el hecho de que nunca he fumado porros, ni tan siquiera cigarros normales, y a que nunca he mantenido relaciones sexuales con nadie que no sea mi pareja… Es decir, se supone que me he perdido lo mejor de esta vida… Sinceramente, no fumar no me frustra para nada. Es algo que no hago porque no quiero. No me apetece ni sentirme mareada al fumar un porro, ni que se me vaya la olla, ni probar la extraña sensación que debe causar un porro, como tampoco me apetece hacer “puenting”, ni escalar el Everest… Ok, fumar la mayoría de la gente lo hace; las otras cosas no. Pero todas ellas provocan “sensaciones” especiales… Bien, no me importa saber que no las sentiré, porque es mi elección. Me quedo con las “sensaciones” que escojo, mucho más ligeras: nadar en el mar, emocionarme escuchando una canción mientras conduzco… Y puestos a “frustrarme” por sensaciones que no podré disfrutar, en todo caso lo haré por no haber ido aún en una moto de agua, por no haber viajado en un pedazo de yate, o por no haber estado en un hotel-cabaña en medio del mar… Pero no por no fumar, por eso no me frustro, ni me frustraré, ni me importa que todo el mundo lo haya probado y yo no… Llevo más de 20 años sin tener problema por decir “NO” cuando me ofrecen un tabaco.
Si soy sincera sí que me puede “frustrar” algo más no haber tenido relaciones sexuales con otra persona… Pero también es mi elección, con lo cual, en el fondo si no lo he hecho es porque no he querido y, realmente tampoco me quita el sueño. No me puedo quejar para nada de mi vida en pareja. Sí que fantaseo, evidentemente… y no cierro puertas a nada… siempre y cuando sea escogido por mí y por mi pareja, desde el respeto y con honestidad. Algo que no siempre es fácil de hacer, pero bueno…
Sí que tuve la sensación, cuando me soltaron eso, de que mis otras compañeras se quedaron en plan “anda lo que le ha dicho”, pero no le di importancia… aunque al rato algunas me preguntaron “estás bien?” Y claro, me quedé pensando: “me debo sentir atacada?” “quizás en otro momento, años atrás, esas palabras me hubieran herido y me hubieran hecho llorar… Incluso mi mente, mi “ego” quiso llevarme a ese momento, pero algo en mí dijo:
- eh! No seas tonta, ¿no ves que la persona que te lo ha dicho ha querido pasarte su frustración por otros temas? Si tú no te sientes realmente frustrada por eso, a esos niveles, ¿por qué te afecta que te digan esas cosas?
- Supongo que me afecta porque de alguna manera siempre queremos gustar, o porque nos importa lo que opinan los demás de nosotros… yo no quiero que piensen que soy una mojigata frustrada!
- Pero a ver… eres tonta o qué? Desde cuándo te afecta lo que piensen los demás?
- Desde siempre. Aunque lo quiera evitar, me afecta en mayor o menor medida…
- Pues no te debe afectar!! Cada uno ve la realidad desde su punto de vista. Cada uno se hace su propia película y es su protagonista (como diría Don Miguel Ruiz) y cada uno ve a todo aquel que forma parte de su vida como quiere verlo, y tú no puedes controlarlo… Así que no tiene sentido que te afecte lo que piensan los demás de ti, porque realmente nunca vas a saberlo… Dedícate exclusivamente a ser tal y como eres, y a gustarte a ti mismo/misma y a serte fiel.
- Cuánta razón tienes!!
Sí… este sería mi diálogo interior más o menos. Yo me lo guiso, yo me lo como!
Es en estos momentos, en los que se te presentan estos retos en la vida, en los que se pueden poner en práctica las enseñanzas de los libros que leemos… Por ejemplo, ahora me estoy releyendo ‘El Quinto Acuerdo’ de José Ruiz, el hijo de Don Miguel Ruiz.
Me gusta mucho. Es muy interesante. Se basa en los cuatro acuerdos en los que, según ellos, debemos basar nuestra actitud ante la vida, haciéndolo todo mucho más fácil. Son los siguientes:
1. Sé cuidadoso con tus palabras. Básicamente, ten cuidado con lo que dices porque tus palabras pueden herir.
2. No te tomes nada personalmente. Se refiere a lo que comentaba antes. Cada uno vive su película y ve su realidad, y el mundo a su manera. Las reacciones de las personas que nos rodean son “su problema” no “nuestro problema”, con lo cual, si alguien intenta herirte, es porque en el fondo él está herido, con lo cual, envíale amor y no se lo tengas en cuenta. Ten compasión.
3. No hagas suposiciones. Básico. Siempre (yo, al menos) estamos suponiendo porqué la gente hace lo que hace, y no tiene sentido. Podemos estar equivocados. Lo peor es que a veces modificas tu comportamiento hacia una persona porque haces tus propias suposiciones, y puede que estés equivocado… La solución: no supongas.
4. Haz siempre todo lo mejor que puedas. Fácil.
Y, el quinto, que añade este libro es “Sé escéptico, pero aprende a escuchar”. Estamos en un mundo ficticio en el que todos vivimos nuestras propias películas y utilizamos las palabras para intentar comunicar nuestra realidad, pero no es “la realidad”, es lo que “creemos que es la realidad”. Con lo cual, no nos creamos lo que nos dicen a pies juntillas.
Volviendo a la frase que origina el “conflicto” inicial de este artículo, tras pasarlo por el filtro de los cinco acuerdos, todo se esfuma como el humo, directamente… qué fácil, no? Pues sí. Así de fácilmente podemos evitar el sufrimiento que nos pueden provocar los comportamientos y las actitudes de los demás. Pero a veces, nos gusta complicarnos la vida!
Y, claro, hay hábitos que tenemos muy enraizados, y cuesta cambiarlos! Nosotras decimos. Claro, si seguimos al pie de la letra los cinco acuerdos… de qué hablamos? Ahora no podemos criticar a este o al otro, o intentar adivinar porqué tal o cual habrá hecho esto o lo otro… Ciertamente lo complicado es cambiar estos hábitos adquiridos, pero ¡poco a poco!
Los duetos siempre tienen algo especial. La magia que puede surgir entre los dos intérpretes tienen la fuerza de convertir una canción en algo de otra dimensión.
Esto pasa con el dueto entre Pink y Nate Ruess en la canción “Just Give Me A Reason”. Una canción de amor, mejor dicho, de miedo a perder el amor.
El miedo es lo peor. El miedo es esa voz que suena dentro de tu cabeza amenazándote, acobardándote, haciendo que pierdas la seguridad en ti mismo. Es eso que te dice cosas como “eh, has visto? ahora ya no te mira igual que antes”, “ahora centra toda su atención en esa otra persona”, “ya no siente lo mismo por ti”, “l@ estás perdiendo”… Y todas esas frases que se amontonan de golpe en tu cabeza lo único que hacen es ir mermándote, haciéndote más pequeñ@, haciéndote sentir que deberías ser diferente de como eres. Pero NO es así. Ya somos perfect@s como somos. Simplemente tenemos que saberlo, creérnoslo, confiar en nosotr@s mism@s.
Respecto a “Just Give Me A Reason”, me encanta la voz rota de Pink, combina perfectamente con la de Nate. Y el video musical es precioso! Dadme una razón para no verlo! ;)
Just give me a reason - Simplemente dame una razón
Just a little bit's enough - una pequeña es suficiente
Just a second we're not broken just bent - solo un segundo, no estamos rotos sólo desgarrados
And we can learn to love again - y podemos aprender a amar de nuevo
It's in the stars - está en las estrellas
It's been written in the scars on our hearts - ha sido escrito en las heridas en nuestro corazón
We're not broken just bent -no estamos rotos sólo desgarrados
And we can learn to love again - y podemos aprender a amar de nuevo

Un hombre sabio dijo un día: "Debes soñar grandes sueños, ya que tan sólo los grandes sueños tienen el poder de mover las mentes de los hombres.” Cuando empiezas a soñar en grande, tu nivel de auto-estima y auto-confianza aumentarán inmediatamente. La imagen que tienes de ti mismo mejorará. Te sentirás más positivo sobre ti mismo y sobre tu habilidad para enfrentarte a cualquier cosa que te pase. La razón por la que tanta gente consigue cumplir tan pocas cosas es porque nunca se permiten a ellos mismos dejarse ir y simplemente imaginar el tipo de vida que es posible para ellos.
Estas son unas sabias palabras a las que he ido a parar tras tener una conversación “limitadora” con una amiga. “Me limitas”, le he dicho. “¡Cómo que te limito! Simplemente es que no te imagino viviendo en ese lugar”, me ha contestado. “Pues eso es una limitación”.
Le estaba enseñando el lugar en el que soñamos vivir. Las fotos del edificio, del entorno, del interior del apartamento… Ella me ha dicho que eso es demasiado para mí, que si no podría buscar algo más “de mi nivel”. ¿Cuál es mi nivel? ¿Por qué tengo que tener alguno? ¿Por qué me tengo que limitar?
Tod@s tenemos un entorno limitador y, principalmente nos limitamos a nosotr@s mismos pensando cosas como: “yo no seré capaz de montar mi propia empresa”, “yo no podré lograr vivir con esa persona”, “yo no podré mudarme de ciudad”, “yo no podré comprarme mi casita en la playa para el verano”… y mil cosas! ¿Por qué no? La verdad es que si quieres, puedes. Podemos conseguir cualquier cosa que nos propongamos, pero nos auto-limitamos… Y si no somos nosotros mismos, siempre tendremos a algún “buen amigo limitador” que nos diga “eso es demasiado para ti”.
Pues no. No hay nada que sea demasiado para mi. Ni nada que sea demasiado para ti. Teniendo esta base, confiando ciegamente en esta premisa, ya podemos seguir hacia adelante.
Pero es que no somos conscientes (voy a utilizar esta palabra hasta la saciedad) de que desde que nacemos nos limitan, sobretodo a nivel económico. Nuestros padres de pequeños decían “no, no puedes tener este juego porque es muy caro para nosotros”, “no puedes estudiar aquí, porque no nos lo podemos permitir”…
Hace varias semanas estuve discutiendo con mi padre respecto a este tema. A él, su madre le educó en la “cultura del ahorro”, del no gastar más de lo permitido, del sacrificio, del prescindir de lo que no es “necesario”… Y lo sigue “a rajatabla”. Estuve intentando explicarle que no es necesario vivir desde la represión que hay que disfrutar, y que el dinero no es más que un medio para disfrutar. (Lo que ya no le dije fue que “el universo ofrece abundancia ilimitada y siempre te proporciona aquello que necesitas”. Eso hubiera sido demasiado.) Fue imposible que lo viera de otra manera. Espero, al menos, que haya podido reflexionar de alguna manera.
Hay muchas personas que piensan como mi padre. Pero es una cosa “educacional”. Simplemente hay que darse cuenta, ser consciente, de que las cosas son de otra manera. De que tenemos que abrirnos a un mundo de infinitas posibilidades e infinitos recursos.
Estamos donde cada una de nuestras decisiones y de nuestros pequeños sueños nos ha llevado. Reflexionad un momento, pensad en lo que tenéis, en la situación actual de vida que tenéis. ¿Acaso no os han llevado hasta ahí una serie infinita de pequeñas decisiones? Yo compré la casa que un día imaginé, la compré con quien un día soñé comprarla, vivo con la persona a la que quiero, trabajo donde no quiero porque no hago otra cosa para cambiarlo… ¿Y vosotros?
Sí, evidentemente hay cosas que te llegan y no has decidido, pero lo que sí puedes decidir es cómo te enfrentas a ellas. Con valentía o con miedo.
Así que, soñemos en grande y no nos limitemos, ni permitamos que nos limiten!
Venía en el coche dispuesta a escribir sobre una “conversación-discusión” mantenida durante la hora de la comida con unas compañeras de trabajo sobre la in-de-pen-den-cia de Catalunya. En este caso, una la defendía, tres no. Pero me lo he pensado mejor y me he dicho “¿voy a ‘perder tiempo y energía’ entrando en un juego en el que la sociedad del pensamiento quieren que entre?” Mejor no. Mejor me centro en mis libritos que me enseñan a observar y a vivir desde el corazón. Eso es!
Hace unas dos semanas terminé de leer ‘Atrévete a ser tu Maestro’ de la británica afincada en España Suzanne Powell. Mira! Qué ejemplo más bello para reflejar la poca importancia de los nacionalismos… Ciudadana del mundo es lo que me declaro!
Tan sólo el título ya me atrae:
“Atrévete!”: Refleja ese “romper el miedo” que debemos encarar todos más a menudo.
“A ser tu maestro”: A confiar en ti, a darte cuenta de tu propio poder.
Rompe el miedo y confía en ti. Simplemente escribiendo esta frase pasan por mi mente varias cosas que haría si realmente venciera al miedo y si realmente confiara en mí. ¿Es muy triste saberlo y no hacerlo? Quizás es más triste eso que vivir en la ignorancia. No lo tengo claro.
Ah! Como veis en la imagen, el libro tiene su portada una mariposa. (Os remito a mi artículo sobre el libro de Synchronicities para saber a qué me refiero).
Bien, pues he de decir que me ha encantado el libro. Me ha encantado la honestidad de Suzanne Powell, y su directa manera de escribir. Todo es fácil, todo es comprensible, utilizando un lenguaje para todo tipo de lectores. No es necesario haber leído decenas de libros espirituales para captar su mensaje y, habiendo leído esas decenas de libros, te das cuenta como Suzanne consigue resumir y transmitir la filosofía básica de la vida que vivimos de manera directa y sencilla.
Me quedo con su mensajes básico: “Todo es posible”. “Si yo puedo, tú puedes”, dice Suzanne. Y es tan cierto! Tan sólo debemos tener, como ella dice, “una mente abierta, un corazón abierto y unas manos abiertas”. Qué imagen más bonita.
Nuevamente, la ley de la atracción está muy presente en este libro, y la importancia del presente, “el poder del ahora”.
Por cierto, haré un paréntesis sobre el tema del “ahora”. El otro día leía en Facebook una frase de Candice O’Denver -fundadora de Balanced View- que decía “Hey! No hay ahora”. Lo primero que pensé es “oh! Otra vez contradicciones entre los “maestros” espirituales” De hecho, uno de los comentarios a esa entrada decía “Sería interesante ver una discusión entre tú y Eckhart Tolle sobre el ‘ahora’”. Al dejar reposar el tema me di cuenta de que Candice simplemente estaba “provocando” al personal. Realmente “no hay ahora”, el espacio-tiempo en nuestro universo origen desaparecen… Por eso lo decía Candice.. Creo, vamos!
Pero el ahora en nuestro día a día sí que existe. De hecho Suzanne Powell practica lo que ella denomina “el reset”, práctica a través de la cual hacemos un reset a nuestra mente, de la misma manera que se hace un reset en un ordenador. Y todo empieza de cero a partir de ese momento. “Cuidado con lo que piensas a partir de ahora, que lo atraerás a tu vida… Así que mejor piensa en grande!”.
No os explico más, os invito a que descubráis por vosotr@s mism@s vuestra maestría con este bello libro!

Expectativa se define como: “Esperanza o posibilidad de conseguir una cosa”.
Frustración se define como: “Fracaso en una esperanza o deseo”
Es decir, la no llegada de aquello que uno espera o desea con ansia, es la frustración. Con lo cual, sin expectativa, no hay frustración.
Claro, eso no quiere decir que no podamos desear cosas, simplemente quiere decir que las tendríamos que desear “desde el desapego”. Vuelta a la ley de la atracción. Eso es.
Bien, pero la Ley de la Atracción no es el centro de mi divagación de hoy. Es la expectativa, o las expectativas que tenemos hacia los demás.
Hoy, y en los últimos días, estas “expectactivas” han centrado muchas de mis conversaciones.
El lunes, para empezar bien la semana, recibía un correo electrónico de alguien que esperaba algo de mí, o más bien de mi empresa, que no ha obtenido. El mail mostraba a una persona tremendamente irritada, enfadada, que no entendía cómo lo que para él era “normal” no lo hacíamos. Evidentemente, veía las cosas desde una perspectiva totalmente diferente a la nuestra, sacando las cosas de lugar y mostrando un nivel de “exigencia” que no daba a lugar. Básicamente, porque tú no puedes exigir nada a nadie, aparte de respeto. Tenemos que respetar que cada un tiene su “tempo”, su manera de ver las cosas.
Ayer en el trabajo hablaba con dos personas en conflicto entre ellas en dos momentos diferentes. Una se mostrada tremendamente irritada con la otra porque le exigía ciertas cosas que no le daba, y viceversa. Ambas tenían su parte de razón. Ambas se sentían frustradas por no ver cumplidas sus expectativas hacia la otra. No empatizaban, no se ponían en el lugar de la otra. Desde fuera es muy fácil.
Hoy una amiga me explicaba como otra amiga suya le había comentado que sentía como se acercaba más a otra tercera persona y a ella la “dejaba de lado”. Nuevamente, expectativa y frustración, y poca comprensión del otro.
Ah! Y también esta semana otra amiga me expresaba su “eterna frustración” porque una amiga común no actúa como ella espera.
Recopilando todas estas situaciones me parece increíblemente fácil y claro el mensaje: Esperar que alguien haga algo te lleva a la frustración. Debemos dejar que cada cuál actúe a su manera, respetar y dejar fluir.
Confieso que yo misma he sentido esta frustración en muchísimas ocasiones, y es tremendamente dolorosa. Pero cuando te das cuenta de que el único problema lo tienes tú, porque esperas algo que no tienen porqué darte, porque cada cual es como es y los tienes que aceptar y querer como son, desaparece el problema. Evidentemente requiere su tiempo, requiere nuevamente “ser consciente” de que tienes expectativas hacia otra persona que sería conveniente eliminar.
Cuando tus actuaciones (o no actuaciones) son el motivo de las frustraciones de otros, y estos otros te lo manifiestan, lo ves todo más claro. Incluso piensas: “pero éste/ésta, ¿de qué va? Está dando demasiada importancia a algo que para mí no es nada importante.” Pero cuando tú eres el que esperas y te frustras, no ves tan claro que ahora eres tú el que estás dando demasiada importancia a las cosas… Aquí ya entra en juego el Ego. “Eh! A mí que no me hieran, eh?”
Como siempre, si consigues ver las cosas desde fuera, desde otra perspectiva, todo adquiere otro nivel, y puedes quitarle importancia a cosas que realmente no la tienen.
Lo que realmente no ayuda demasiado es que “te echen” en cara cosas que tú no has hecho y que los otros esperaban (o al revés), porque entonces te molestas y aún marcas más distancia con la persona que “te echa” las cosas en cara. Lo que se debería hacer, si hay suficiente confianza y facilidad de diálogo, es hablarlo todo sin culpabilizar a nadie. Diciendo, “oye, mira, que no sé por qué pero me sentí mal porque no me invitaras a tu fiesta”. Siempre sin culpabilizar al otro, simplemente expresando tus sentimientos. De esta manera puede haber un diálogo fluido y puedes llegar a entender mejor la postura de la otra persona. Pero sobretodo, lo más importante es intentar desdramatizar las situaciones. En realidad, nada importa nada.
En todo caso, cuando conoces bien a la otra persona todo es más fácil. Sabes sus límites, conoces sus defectos y sus virtudes y los aceptas y respetas. Esta es la base del AMOR en el sentido más amplio de la palabra.

Hay canciones que te conquistan lentamente, poco a poco, con el paso del tiempo. Cada vez que las escuchas te llegan un poco más, vas captando su mensaje más profundamente, hasta que logran robarte completamente el corazón. Para mí este es el caso de “Vuelvo a Verte”, uno de los temas inéditos del álbum ‘Dual’ de Malú, grabado a dúo con Pablo Alborán.
Malú es mi artista española preferida actualmente (digo actualmente porque nunca se sabe lo que vendrá). Pienso que es capaz de sentir, vivir y transmitir las canciones como nadie. Su voz llega directamente a mi alma. Su talento es natural, desgarrado, sincero, vivo, pasional… De corazón a corazón.
Supongo que el hecho de que no escriba sus propias canciones hace que para transmitirlas primero se las haga suyas, y las cante desde su propia experiencia. No he visto a nadie en directo que ponga tanta fuerza ni tanta pasión en su interpretación como ella. Y es que es esto: ella no “canta”, ella “interpreta”. Como los grandes actores de teatro musical (sí, el musical es mi pasión, justamente por esto, porque las canciones te llegan sintiendo la historia que hay detrás) Debe ser éste el secreto del éxito de Malú, su manera de interpretar las canciones. Además, por supuesto, de la preciosa tonalidad de su voz.
“Vuelvo a Verte” está escrita por Pablo López, que ya merece el cielo simplemente por esta maravillosa obra de arte. Luego, su álbum ‘Once Historias y un Piano’ tampoco está nada mal…
El dueto con Alborán es precioso, pero si tengo que escoger me quedo con esta versión acústica, a piano y voz, de Malú. Me encantan las versiones acústicas de las canciones… Sencillo, directo a la vena. Creo que si algo es bueno no necesita más ornamentos para cautivarte. Por eso me encantan los conciertos acústicos, o los momentos acústicos en los grandes conciertos… Son fascinantes!
“Vuelvo a Verte” es una canción de AMOR, sí, de AMOR con mayúsculas. Como siempre, yo creo mis propias historias de las canciones… Bien, supongo que es algo que hacemos todos. Y, para mí, este tema habla sobre el AMOR profundo, incondicional y latente. Ese que, por un motivo u otro, no se puede vivir. De las relaciones imposibles, esas que son aún más intensas, porque lo que existe está callado, no se puede reconocer, no se puede admitir. Sea por lo que sea, por diferencias culturales y/o sociales, por miedo.. Por miedo, básicamente, por una parte o por otra. Y me diréis, ¿miedo? ¿puede el miedo ser la barrera de la felicidad absoluta? Pues sí, puede.
Y cuando esas personas profundamente enamoradas se encuentran, se van a ver, sienten justamente todo esto que explica la canción: “que se pare el tiempo, que no existe nada más. Porque vuelvo a verte otra vez, vuelvo a respirar profundo y que se entere el mundo que de amor también se puede vivir.”
Diosss… me parece una letra preciosa, maravillosa, extremadamente sensible y bella; y no puedo hacer otra cosa sino dar las gracias a sus creadores, a Pablo López y Malú, por escribirla e interpretarla, desde el corazón. GRACIAS!
Esta humilde canción
la que está arrancándome la voz
va llevándome a un latido diferente
corre por mis venas la música de un alma libre
y sin cadenas sin luz que perseguir
Y es que vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
y que se entere el mundo que
de amor también se puede vivir
de amor se puede parar el tiempo
no quiero salir de aquí
porque vuelvo a verte otra vez
vuelvo a respirar profundo
y que se entere el mundo que no importa nada más